Chamilo es una plataforma de e-learning que vio la luz en Bélgica en el año 2010. Actualmente funciona bajo la tutela de una organización conformada por instituciones privadas, educativas y una comunidad activa de usuarios. Desde sus inicios, este proyecto tenía como objetivo mejorar el acceso y la cobertura de la educación a escala global. Sus creadores optaron por la ruta del código libre, logrando, en poco tiempo, la colaboración de cientos de desarrolladores independientes.

Actualmente, Chamilo ocupa los primeros lugares de la lista de plataformas LMS más conocidas del planeta. Rivaliza con las mejores aplicaciones de campus virtuales. Por citar un caso, en 2013 se llevó a cabo un estudio como parte de una convención sobre e-learning. Casi dos decenas de plataformas se sometieron a análisis. Entre estas, estaba Moodle, una de las herramientas de gestión de aprendizaje con más trayectoria (fue creada en 2002). Los resultados de esta evaluación fueron reveladores: Chamilo se llevó el primer lugar.

Yannick Warnier, su fundador, aporta más pruebas de la aceptación que ha tenido su plataforma. Afirma que en varias instituciones educativas en las que los profesores utilizan los dos sistemas más populares (Moodle y Chamilo), la mayoría se ha decantado por la plataforma del camaleón.

Actualmente, la comunidad de usuarios de Chamilo asciende a más de trece millones de usuarios a nivel internacional. Se encuentra disponible en unos cincuenta idiomas, es utilizado por profesores y estudiantes de más de ciento cincuenta países. Es clara la trascendencia que ha adquirido como un vehículo para la enseñanza y el aprendizaje online.

Open source: el principal atractivo de Chamilo

El éxito de sistemas como Linux y, más recientemente, Android ha contribuido a poner fin a la idea de que los desarrollos creados por comunidades de programadores voluntarios son de segunda, inseguros, inestables.

La democratización de la tecnología y la cobertura cada vez mayor de internet en todo el planeta avivan la esperanza de que llegue el día en que el software libre destrone al comercial. Este es un sueño que ya se está materializando, al menos en ciertos sectores, y los principales beneficiarios son las instituciones públicas y privadas con recursos limitados.

La asociación Chamilo y sus desarrolladores creen firmemente en el principio del código libre, una postura que ha sido muy aplaudida. Cualquier persona con los conocimientos adecuados puede acceder a la totalidad el código fuente y realizar las modificaciones pertinentes. De esta manera, es posible diseñar un campus virtual que se adapte a las necesidades específicas de la empresa o entidad educativa.

Muchas plataformas realizan sus mejoras mediante plugins que suelen ralentizar su funcionamiento y se actualizan de manera separada. El caso de Chamilo es distinto. Todos su programación se encuentra en el núcleo, lo que lo convierte en un software fácil de actualizar y de mantener.

Es estable

Hay muchas historias de proyectos que, aunque parecen prometedores al principio, terminan descontinuándose porque no cumplen con las expectativas comerciales. El riesgo de que algo así le ocurra a Chamilo es muy remoto. ¿Por qué decimos esto?

En primer lugar, es una marca registrada a nombre de una entidad sin fines de lucro. Además la asociación Chamilo tiene muy claros sus objetivos. Sus integrantes están decididos a garantizar que la plataforma siga siendo libre y nunca llegue a privatizarse. Además, empresas e instituciones procedentes de muchos países se han sumado para apoyar esta iniciativa.

Como vemos, hay razones sólidas para creer que el proyecto tiene asegurada una vida larga, y que la plataforma seguirá mejorando y manteniéndose al día con el avance de la tecnología.

Es sencillo y ligero

Chamilo se ejecuta en un entorno gráfico simple, intuitivo y fácil de manejar. Gracias a tales virtudes, los usuarios nuevos no necesitan recibir una capacitación muy extensa. Navegar por la interfaz y consultar la sección de Ayuda es todo lo que la mayoría necesita para comenzar a crear un curso online.

Algunas plataformas requieren de una infraestructura robusta para funcionar. Como resultado, los usuarios se ven obligados a destinar hasta tres servidores dedicados para ejecutar dicho software. En contraste, Chamilo es muy ligero. Un ordenador con modestos recursos técnicos es todo lo que necesitas para comenzar a utilizarlo, lo que se traduce en un menor gasto en la compra del hardware y en el pago de servicios.

Ofrece soporte avanzado

A instancias de la asociación Chamilo, existe una red de proveedores de soporte técnico. Sus funciones van más allá de la asistencia y la reparación de errores. Estos profesionales te ayudarán a crear un campus virtual a tu medida, guiándote en la implementación de nuevas características y en la integración del software con otros sistemas.

Los que desean formar parte de este equipo deben cumplir previamente con una serie de requisitos: aprobar un examen, publicar bloques de código que le resulten útiles a la comunidad de forma regular y cubrir el costo de una anualidad. De esta manera, la gente de Chamilo se asegura de ofrecer el mejor servicio a sus usuarios.

Es versátil

Chamilo cuenta con una versión que opera completamente desde la nube. Quienes hacen uso de esta, no necesitan descargar ningún fichero, ni instalarlo en su ordenador. Lo único que tienen que hacer es registrarse en la página oficial.

Al ser una plataforma de libre distribución, Chamilo no está casado con un sistema operativo en especial, como sí ocurre con ciertos LMS comerciales. Aunque en la página oficial recomiendan instalarlo en un ordenador con Linux, la misma versión existe para Mac OS X y Windows.

Los usuarios de ciertas plataformas de e-learning creadas por empresas privadas se ven en la necesidad de cubrir, mensual o anualmente el costo de una licencia. Si no lo hacen podrían perder su información. Esta es otra diferencia con respecto a Chamilo. Como no es exclusivo de un proveedor en particular, puedes cambiar a otro sin perder tu información.

El futuro es prometedor

Chamilo llegó para quedarse. Actualmente, ya está contribuyendo al éxito de diversas empresas e instituciones del mundo hispano. Tal es el caso del el Ayuntamiento de Zaragoza, el Centro de Supercomputación de Galicia, el Diario Marca, el Ministerio de Educación de Perú, la Universidad San Ignacio de Loyola, entre otras.
Parece cuestión de tiempo para que se convierta en LMS dominante de España, Latinoamérica y el mundo entero.